domingo, 22 de mayo de 2011

MALFORMACIONES CONGENITAS RENALES










Introducción

El desarrollo del embrión durante el período fetal es un proceso altamente complicado y el que se de en condiciones normales es determinante para asegurar la salud del individuo. Funcionalmente el aparato urogenital puede dividirse en dos componentes por completo distintos pero íntimamente relacionados : 1.- el aparato urinario y 2.- el aparato genital (1) . Existe una multiplicidad de factores que pueden alterar el desarrollo normal de ambos . Esto pudiese explicar el hecho de que la más frecuente de las malformaciones viscerales son las renales y la mayoría de las veces se presentan asociadas . La prevalencia de las anormalidades genitourinarias fetales alcanza entre un 0.25 a 0.59% en poblaciones no seleccionadas . (2)

Las malformaciones renales abarcan un amplio espectro, que va desde aquellas que acompañan a malformaciones de órganos vitales hasta sutiles cambios diagnosticados tardíamente por permanecer asintomáticas.

El punto que nos ocupa; la Agenesia Renal se define como la ausencia total de riñón.

Los aparatos urinarios y genital se desarrollan a partir de tejido mesodérmico,en este proceso están involucrados tres sistemas sucesivos: a.- pronefros de carácter vestigial, b.- mesonefros de donde se originan los nefrones y el conducto de Wolff y c.- metanefros o riñón definitivo. Embriológicamente la ausencia congénita de tejido renal, resultante de la falla del desarrollo embrionario del metanéfros define a la Agenesia Renal, se ha dicho también que esta puede ser consecuencia de la degeneración prematura del brote ureteral; cuando el brote ureteral no alcanza la caperuza de tejido metanéfrico ,esta no prolifera.

La Agenesia Renal es una entidad que presenta una incidencia variable que va desde 1/500 a 1/3.200 (3) , se puede observar agenesia renal unilateral en 1/1.500 (3) individuos, la bilateral es menos frecuente . En varones es elevada la incidencia de Agenesia Renal Unilateral, la razón reportado entre varones y hembras varía entre 1.2 a 2.3:1 (4). El riñón izquierdo está más comúnmente involucrado que el derecho reportándose ausencia del riñón izquierdo en un 56.4% en relación a un 43.6% del lado derecho. (4 -5-6-7).

Discusión

Al revisar la literatura encontramos aspectos muy importantes que vamos a señalar.

La Agenesia Renal es una condición asintomática la gran mayoría de las veces descubierta generalmente al realizar un ultrasonido prenatal (oligohidramnios, hidronefrosis) (8), se debe sospechar en aquellos pacientes que presenten arteria umbilical única o retraso en la emisión de la primera micción.

La Agenesia Renal se ha visto relacionada con malformaciones debidas a: 1.- Síndromes cromosómicos (15%), 2.- No cromosómicos (40%) y 3.- No clasificados (45%) (9). La asociación con malformaciones de otros sistemas es muy frecuente alcanzando los siguientes valores:

u Anomalías Genitales: 70%.
•Útero uni o bicorne, atresia de vagina con o sin ausencia de útero, aplasia Mülleriana total,duplicación del Conducto de Müller, ausencia uni o bilateral de conductos deferentes o vesículas seminales. hipospadias y testículos no descendidos.

u Urinarias: 22 a 90%.
•Reflujo vesico-ureteral, ectopía renal, rotación, ectopia del uréter, displasia multiquística o hipoplasia renal.

u Sistema esquelético: 30%.
•Acortamiento de extremidades .

u Sistema Cardiovascular y gastrointestinal: 15%.
•Defectos de tabique y atresia esofágica.

u S.N.C. 10%.
•Meningocele, espina bífida.

u Sistema respiratorio:10%.
•Hipoplasia pulmonar.

Los riñones son evidentes por ultrasonido a las 16 - 17 semanas de gestación. El detectar malformaciones urinarias o renales a través de este método puede no requerir intervención antenatal, pero ocasionalmente una orientación o terapia precoz esta indicada para evitar complicaciones relacionadas con infección urinaria y trastornos electrolíticos relacionados con disfunción renal .

Las anomalías de la esfera renal más frecuentemente diagnosticadas son (2) :
a.Hidronefrosis uni o bilateral.
b.Displasia renal multiquística.
c.Duplicación del sistema colector.
d.Agenesia Renal.
e.Displasia renal no quística.

La Agenesia Renal es una malformación cuya presentación más frecuente es la unilateral , no comprometiendo esta la vida del paciente y realizándose el diagnostico la mayoría de las veces de manera fortuita y en rangos amplios de edad. Al realizar el análisis de los resultados obtenidos encontramos que en nuestro estudio al igual que lo encontrado en estudios previos se llegó al diagnostico al explorar pacientes que reportaban manifestaciones renales (hematuria, infección, fiebre) sin excluir el diagnostico en pacientes que presentaron signos y síntomas de otra índole como son : H.T.A. y dolor abdominal como hallamos en la presente revisión .

La incidencia es mayor en varones que en hembras. La agenesia del riñón izquierdo es del 66.6% , y un 33.3% la del lado derecho.

Conclusiones

El ultrasonido prenatal realizado entre las 16 y 17 semanas de gestación durante el control prenatal es un método adecuado para el diagnostico de Agenesia Renal Unilateral.

Es prioritario realizar un despistaje precoz de Agenesia Renal unilateral ante pacientes que presenten hallazgos sugestivos de malformaciones asociadas.

Una vez que se ha logrado el diagnostico , se debe plantear un manejo adecuado que incluye la evaluación del riñón contralateral para conservar su funcionalismo .

Se deben establecer pautas rutinarias de control para pacientes con Agenesia Renal Unilateral a nuestro nivel que comiencen por la recolección minuciosa de datos en la historia, presencia de pertinentes positivos relacionados con las esfera renal y la realización de un examen físico detallado, así como exámenes paraclínicos específicos que nos van a permitir el realizar revisiones mucho más descriptivas, permitiéndonos conocer mejor esta entidad y garantizando un mayor beneficio para los pacientes
Agenesia
La agenesia renal bilateral es incompatible con la vida extrauterina. Los riñones aparecen en la 5ª semana, de modo que su ausencia se debería a una falla ocurrida a esas alturas del desarrollo. Para Potter se daría en 1 de 4.800 nacidos, para Campbell 1 de 2.500 autopsias con predominio masculino 3 a 1.

La agenesia unilateral es muy difícil de determinar al ser perfectamente compatible con la vida (monorreno congénito) y se debe considerar en el politraumatizado constatando la existencia de otro riñón antes de efectuar nefrectomía. Se estima en 1 de cada 1.000 nacimientos y en 1 de cada 1.500 urografías intravenosas, Lang y Thomson. También hay predominio masculino 2 a 1.

Agenesia Renal es la ausencia, en el nacimiento, de un riñón, (agenesia renal unilateral) o de ambos riñones (agenesia renal bilateral). Según el Dr. Alton en un estudio realizado en 3 a 4% de los recién nacidos ocurren algunas anomalías de riñones y vías urinarias, que son comúnes en su forma y posiciones anatómicas. Estas anomalías que difieren de su postura anatómica normal pueden ser diagnósticadas por el empleo del ultrasonido antes del nacimiento.

Agenesia renal bilateral

La agenesia renal bilateral es una enfermedad infrecuente y muy seria.
La agenesia renal bilateral consiste en la ausencia de ambos riñones en el momento del nacimiento. Es un desorden genético caracterizado por una falla de los riñones en desarrollarse en un feto, que se acompaña de oligohidramnios, o ausencia de riñones causa una deficiencia de líquido amniótico en una mujer embarazada. Normalmente, el líquido amniótico actúa como amortiguador para el feto en desarrollo. Cuando hay una cantidad insuficiente de este líquido, puede ocurrir la compresión del feto dando por resultado malformaciones adicionales del bebé.

Este desorden es más común en los niños nacidos de un padre que tiene una malformación del riñón, particularmente la ausencia de un riñón (agenesia renal unilateral). Los estudios han probado que la agenesia renal unilateral y la agenesia renal bilateral están relacionadas genéticamente.

Agenesia renal unilateral

La agenesia renal unilateral es mucho más común, pero no tiene por qué presentar problemas si el otro riñón está sano. La ocurrencia procede de 1/1000 RN (Recién Nacidos), y se da con mayor frecuencia en Asia. Afecta principalmente a varones y el riñón ausente es generalmente el riñón izquierdo. Esta enfermedad tiende a ser asintomática y por lo debido de llega a descubrir fuera de la infancia debido a que el riñón restante tiende a sufrir hipertrofia descompensadora, lo que involucra compensar la ausencia del otro riñón. Esta anomalía se llega a notar alrededor de los 15 o 16 años, porque aparece un abultamiento en la región lumbar posterior, que generalmente tiende a doler cuando a esa porción en cresta se golpea o se recarga sobre un objeto, como al sentarse para manejar durante varias horas.

Si bien esta enfermedad no da problemas a lo largo de la vida, el paciente debe de seguir un procedimiento dietético bajo en grasas y alimentos irritantes que dilaten el uréter, o que tiendan a dañar crónicamente al riñón. También es adecuada la ingesta de productos alimenticios bajos en fosfatos y sodio. Si la enfermedad se llega a diagnosticar dentro de la infancia, el pediatra debe de detectar la valoración de otras anomalías congénitas o síntomas de vías urinarias. El 92% de los casos viven una vida normal, aunque la mayoría de esta población asintomática empieza a sentir problemas cuando los hábitos alimenticios son deficientes o hay una modificación excesiva de grasas.

Agenesia renal: No hay un tratamiento específico para la agenesia renal. Es probable que las precauciones en la dieta tengan una influencia limitada sobre el riñón restante y no es práctico mantenerlas durante un período prolongado. Se recomienda restringir la práctica de deportes de contacto, además de evitar desarrollar actividades que pongan al individuo en una posición susceptible a riesgo o lesiones (por ejemplo, andar en motocicleta, vehículos todo terreno y trampolines). El médico hablará con usted acerca de las restricciones y limitaciones que correspondan.
¿Qué tipos de problemas ocurren con la agenesia renal?
Es posible que los niños con agenesia renal unilateral no presenten ningún síntoma ni problema de salud.
Algunos pueden tener infecciones de las vías urinarias u otros problemas al orinar.

Lamentablemente, los niños con agenesia renal bilateral no sobreviven, por lo común, por causa de proble-
mas renales y pulmonares. Esos niños no tienen ninguna función renal. Los riñones producen el líquido que
rodea a un feto en desarrollo y que ayuda al desarrollo de los pulmones. Los bebés sin líquido tienen graves
problemas pulmonares al nacer. Los bebés pueden tener otros defectos congénitos, como pie zambo o mal-
formación de las orejas por la falta de líquido (eso se llama síndrome o secuencia de Potter). Cerca de la mi-
tad de los bebés con agenesia renal tienen otros defectos congénitos.

¿Qué tan común es la agenesia renal?
Ocurre agenesia renal en unos 4.000 nacimientos al año en los Estados Unidos. Se presenta agenesia renal
bilateral en cerca de 400 nacimientos al año en los Estados Unidos. En Virginia, nacen anualmente unos 30
niños con agenesia renal.

¿Qué causa la agenesia renal?
La agenesia renal puede ser el único defecto congénito de un niño. También puede ocurrir junto con otras
características como parte de un síndrome (un conjunto de manifestaciones). La forma de transmisión de un
síndrome en una familia es específica del mismo. Un asesor en genética o genetista puede ayudarle a deter-
minar los riesgos para su familia y su situación. Los padres y hermanos de los bebés nacidos con agenesia
renal pueden someterse a examen de ultrasonido para observación de pequeños cambios en los riñones.
Las madres que toman insulina para la diabetes presentan mayores posibilidades de tener un hijo con age-
nesia renal.

¿Cómo se trata la agenesia renal?
Lamentablemente, no hay ningún tratamiento para la agenesia renal bilateral. Algunos niños con agenesia
renal unilateral pueden necesitar cirugía para extirpación del riñón lesionado. Otros niños no necesitarán nin-
gún tratamiento.



Anomalías de Posición y Forma
Ectopia renal, con posición abdominal baja permanente, a diferencia de la ptosis que es el descenso renal por laxitud de su medio de fijación y longitud de su pedículo. Las posiciones ectópicas ilíaca y pelviana tienen importancia al detectarse como masa abdominal palpable y por ser causa de distocia pelviana en la mujer embarazada. Situación enteramente similar a lo que ocurre luego del trasplante renal.

En algunas raras ocasiones la posición de un riñón puede ser intratorácico que, siendo normal, es un hallazgo de radiografía de tórax.

También el esbozo renal y ureteral puede cruzarse de la línea media durante el desarrollo embriológico, dando lugar a ectopias renales cruzadas en que el riñón se encuentra en el lado contralateral, pero el uréter cruza la línea media y desemboca en el hemitrígono correcto.

Asociado a una ectopia renal cruzada, se pueden dar anomalías de fusión variadas: en L, en torta, en disco, etc., que no tienen mayor trascendencia, salvo el hallazgo palpatorio, dilucidado por los medios de imagen. Una forma especial de fusión es el riñón en herradura, en que ambos riñones están unidos por un istmo por delante de la aorta.

La vascularización del riñón en herradura se hace por múltiples ramas provenientes de la aorta. Hacia los polos inferiores unidos por el istmo existe un cáliz supernumerario, a cada lado habitualmente mal drenado por posición alta de la unión pieloureteral.

Puede complicarse de hidronefrosis, litiasis e infección, en todas ellas interviene el mal vaciamiento de la pelvis renal. De no haber complicaciones, no requiere tratamiento. Su frecuencia sería de 1:5.000 individuos.

Como hallazgo de los medios de imágenes con alguna frecuencia puede observarse lobulación renal que es un resto del desarrollo, sin significado; hallazgo de medios de imagen a considerar en el diagnóstico diferencial de tumor y de pirámide supernumeraria.


Displasia e Hipoplasia renal
En ellas hay una zona renal limitada o difusa de todo el riñón, en que no se produjo la diferenciación metanéfrica y persisten estructuras del riñón primitivo. Su diagnóstico es histológico al encontrar epitelio columnar y tejido fibromuscular que recuerda al conducto de Wolf y gran desorden arquitectural. Se produciría por algún factor que afecta el desarrollo entre la 8ª y 10ª semana y según diferentes autores tendría un origen vascular o de obstrucción del brote ureteral.

Según sea la gravedad de la malformación puede ser un riñón aplásico que no es funcionante, por lo cual si es bilateral, incompatible con la vida. Una forma es el riñón multicístico (Potter). También puede adoptar la forma de displasia focal o segmentaria con función renal de zonas sanas, asociada a trisomía D y E. En los casos de displasia parcial, generalmente del polo superior, se asocia siempre a duplicidad ureteral, hecho importante, por ser la enfermedad local corregible al eliminar el tejido displásico y su vía urinaria.

La displasia cortical quística (Potter IV) aparece cuando hay uropatía obstructiva baja, ya en la vida intrauterina: válvulas uretrales. Se trata de quistes subcapsulares formados a partir de los espacios de Bowmann, con cavidades renales normales o dilatadas; se asocia a oligohidramnios. Algunos creen posible la recuperabilidad en el caso de desobstrucción precoz.


Riñón Poliquístico Infantil
El riñón poliquístico infantil (Potter I) sería un caso de gigantismo tubular conectado a la vía urinaria; en forma casi constante se asocia a quistes hepáticos y más infrecuente a quistes del pulmón y páncreas. Tiene un origen autosómico recesivo. Se asocia a hipertensión arterial y su evolución es al deterioro progresivo de la función renal. Tratamiento dirigido al control de la hipertensión, infección e insuficiencia renal.

Riñón Poliquístico del Adulto
La forma adulta del riñón poliquístico (Potter III) es una enfermedad autosómica dominante. Habría una falta de unión entre el metanefros y las yemas ureterales; también se lo atribuye a una falta de involución de los nefrones primitivos y formación de quistes. Se asocia a quistes hepáticos 56%, pancreáticos 10%, bazo, tiroides y ovario. En un 15% hay aneurismas de las arterias cerebrales. En un 96% son bilaterales aunque generalmente asimétricos. La sintomatología más frecuente es el dolor sordo y aumento de volumen renal; puede acompañarse de hematuria por rotura quística a la vía urinaria. En un 50% hay hipertensión arterial y puede presentar infección y litiasis. El curso es benigno y en general la insuficiencia renal se presenta hacia los 50 años de edad. En casos juveniles hacia los 10 años. Se puede manifestar asociado a fibrosis hepática portal que comanda el cuadro.

Quistes Renales Simples
Diferentes son los quistes renales simples o de retención que se encuentran con frecuencia en el adulto como hallazgo de medios de imagen. Pueden ser únicos o múltiples, a veces multiloculados, sin comunicación a la vía urinaria y sin parénquima renal en los tabiques.

Excepcionalmente dan síntomas como hematuria, dolor o masa palpable y esto sólo cuando son muy grandes. En la medida que sean uniloculares y asintomáticos su tratamiento es el simple control ecográfico. El tratamiento quirúrgico se indica en aquellos quistes con imagen multilocular sospechosa de coexistir con carcinoma, y para los muy grandes y sintomáticos, en que se reseca la calota del quiste. Su crecimiento lento produce atrofia renal.


Riñón en Esponja
En estos casos lo esencial es la ectasia y dilatación de los tubos colectores de las pirámides renales, se le conoce como enfermedad de Cacci-Ricci. Habitualmente se encuentra en adultos a raíz de una U.I.V, con una imagen característica en pincel en los cálices, que son quistes y dilataciones de los túbulos colectores de Bellini próximos al fornix calciliar. Con frecuencia hay microlitiasis múltiple de calcio (apatita) que suele desprenderse al cáliz produciendo cólicos renales a repetición.

A veces se asocia a acidosis tubular leve y también pueden infectarse. El tratamiento será sintomático por lo general y quirúrgico en casos muy focalizados de litiasis o infección.


Estenosis Pieloureteral- Hidronefrosis
Es una malformación relativamente frecuente. Puede diagnosticarse ya en la vida intrauterina y un cierto número importante de casos se reconocen en el período neonatal o en el primer año de vida.

Sin embargo, como muchas otras malformaciones, puede mantenerse asintomática u oligosintomática y aparecer en cualquier edad. Es algo más frecuente en hombres que en mujeres y tiene una predominancia leve por el riñón izquierdo. Entre un 5% y un 20% puede ser bilateral.

La obstrucción a nivel pieloureteral condiciona una hiperpresión y dificultad de vaciamiento piélico que se traduce en mayor o menor dilatación de cálices y pelvis y atrofia del parénquima renal variable. Las causas pueden agruparse en:

a) Intrínsecas: Derivadas de que el uréter en su desarrollo pasaría por una fase sólida, con posterior recanalización, que en este caso sería fallida. También puede existir una mala arquitectura de las fibras musculares lisas que tienen una disposición circular en vez de helicoidal, con lo que la propulsión del bolo urinario es fallido. Puede haber hipoplasia del músculo liso y reemplazo por tejido fibroso, con igual falla del peristaltismo. En algunos casos se puede reconocer un mecanismo valvular por pliegues e hipertrofia de la mucosa.

b) Extrínsecas: La presencia de vasos aberrantes o vasos polares que cruzan la unión pieloureteral por detrás son responsables de una compresión que al igual que las bandas fibrosas angulan la unión. Pueden sumarse a factores intrínsecos.

c) Funcionales: Con frecuencia en el acto quirúrgico y en el estudio patológico no se encuentra una causa que explique la hidronefrosis. Todo apunta a un factor funcional sin una base anatómica manifiesta.

La sintomatología difiere según edad: en el lactante se puede descubrir por la palpación de una masa abdominal. En niños mayores y adultos por dolor sordo, náuseas y vómito. Rara vez como cólico nefrítico; en algunos casos la infección urinaria con o sin fiebre descubre el cuadro; también puede presentarse hematuria monosintomática. La litiasis piélica es una asociación frecuente. La hipertensión arterial es rara.

La exploración pasa hoy día por la ecotomografía abdominal, por su carácter inocuo y no invasor; en la vida intrauterina y a partir de la 22ª semana el acierto diagnóstico es de 95%. La U.I.V. es el examen de elección, que en muchos casos debe ser complementado con U.P.R., sea por el mal contraste renal y/o para conocer en detalle la unión pieloureteral y el uréter en toda su extensión, pues puede asociarse a patología del uréter y unión uretrovesical.

El tratamiento consiste en extirpar el segmento pieloureteral y restablecer un buen paso urinario sin hiperpresión. Debe intentarse aun en casos de función renal de 15% en ese riñón. Con un buen riñón contralateral y una función mala, especialmente en personas mayores, la indicación puede ser nefrectomía.


Reparación Quirúrgica
El resultado de la operación debe ser valorado al mes con urocultivo, a los tres meses repetido junto a U.I.V. que valora el pasaje del medio de contraste por la unión pieloureteral. Debe tenerse presente que las imágenes de la U.I.V. pueden ser muy parecidas a las preoperatorias y que demoran entre 1 y 2 años en mejorar. La función renal se puede valorar con el renograma radioisotópico.

Los criterios de mejoría serán: mejoría de la función renal, buen vaciamiento piélico, ausencia de dolor, ausencia de infección. Estos criterios se cumplen en el 85 a 90% de los casos. El fracaso debe hacer seguir el caso y plantear una reintervención precoz o nefrectomía.

Debe tenerse presente que hay casos de hidronefrosis intermitente en que la crisis de dolor orienta a ese diagnóstico. Pueden hacerse evidentes haciendo U.I.V. con una sobrecarga de agua por vía intravenosa y uso de diurético.

La existencia de una estenosis infundíbulo caliciliar leve da hidrocalectasia, con iguales manifestaciones y consecuencias en forma localizada. El tratamiento puede ser conservador o de resección, según el caso, del segmento comprometido. La cirugía conservadora rara vez puede plantearse, dado el carácter intrarrenal de la lesión.


Malformaciones Ureterales
La duplicidad ureteral incompleta o en Y en autopsias es de 0,2% la completa y 0,4% la incompleta. En la urografía intravenosa se encuentra entre un 1 y 3% de los exámenes urográficos intravenosos. El riñón propiamente tal es uno solo. El uréter superior drena el cáliz superior sin que haya una pelvis propiamente tal. El uréter inferior drena la pelvis a la cual confluyen los cálices medios e inferiores.

El uréter terminal es normal por lo general, pero puede tener las mismas anomalías que cualquier uréter. Existe la posibilidad de reflujo ureteroureteral, es decir de un sistema al otro, en especial si hubiera infección, que debe ser bien establecida y tratada. De persistir el problema podría eliminarse el segmento renoureteral afectado. En la gran mayoría de los casos esta duplicidad incompleta no representa problema y no requiere ningún tratamiento.

La duplicidad ureteral completa significa desembocaduras ureterales en vejiga independientes. En este caso se encuentra que un 50% presenta reflujo del sistema inferior, con más frecuencia, un 13% ureterocele. Además puede presentarse estenosis pieloureteral (sistema inferior) y megauréter sistema superior. El uréter que drena el sistema superior desemboca en el trígono en posición más caudal. El uréter que drena el sistema inferior desemboca en el trígono en posición más cefálica. Todo ello es producto de la reabsorción del conducto de Wolff por el alantoides. El tratamiento es el mismo que cuando cualquiera de las patologías ureterales que veremos a continuación se presenta en un uréter único.


Uréter Ectópico
El uréter puede desembocar en forma ectópica en un 7%, ya sea en trígono o cuello vesical, pero también en uretra posterior, conducto eyaculador y vesícula seminal y deferente en el hombre y en uretra, vagina, cuello uterino y útero en la mujer. En todos los casos en que la desembocadura ureteral es distal al esfínter habrá escape urinario permanente e independiente de posición y esfuerzos; como no hay participación del esfínter se trata de una pseudoincontinencia
Ureterocele:
Es una dilatación quística del segmento de uréter terminal que queda obstruida por un defecto en la reabsorción de membranas.

Hay formas adultas en las que el ureterocele no produce dilatación del uréter. En cambio en formas infantiles en que el ureterocele es de base ancha puede dar lugar a megauréter secundario e hidronefrosis. Cuando el ureterocele es muy grande puede prolapsarse al cuello vesical y ser causa de uropatía obstructiva. La U.I.V. mostrará muy bien el ureterocele con la imagen quística en cabeza de cobra, característica.

En los casos de ureterocele con duplicidad ureteral e hidronefrosis puede ser necesaria la nefroureterectomía del segmento enfermo y reimplante del uréter sano. Los ureteroceles únicos que se resecan abriéndose por vía endoscópica son reluyentes, por ello no soy partidario del tratamiento endoscópico de simple apertura, salvo excepcionalmente, sino del reimplante ureteral en vejiga.



Megauréter
Debe distinguirse del hidrouréter o uréter dilatado. Por megauréter se entiende a una dilatación parcial o total del uréter debida a mal funcionamiento de su segmento terminal; en él hay una zona que no se relaja e impide el flujo normal de la orina a la vejiga. El cuadro se debe a una falla en el desarrollo de las fibras musculares de orientación longitudinal del uréter terminal, por el contrario el desarrollo de fibras musculares circulares sería anormal. También se agrega un aumento del tejido fibroso. En síntesis, se trata de un segmento del uréter terminal que no conduce las ondas peristálticas, produciendo ureterectasia por arriba de ella, con elongación y acodaduras y dolicomegauréter.

El megauréter puede asociarse a estenosis pieloureteral, reflujo vesicoureteral del lado opuesto, etc.

La sintomatología deriva de la infección urinaria que complica el cuadro obstructivo. En dos tercios de los casos se diagnostica en la infancia. Puede ser bilateral 25-30%.

También en adolescente y adulto. Es un número variable, 10-15% es hallazgo de examen en U.I.V. y asintomático.


Malformaciones Vesicales y Uretrales
Son infrecuentes y debe tenerse presente que existe una variedad amplia que sólo mencionaremos:

Duplicidad vesical, con un uréter en cada vejiga. Tabiques completos e incompletos. Vejiga en reloj de arena. También la persistencia del uraco puede dar origen a divertículos, quiste y fístula de origen uracal. En todos ellos se sitúan a nivel de la cúpula de la vejiga y llegan al ombligo. Todas estas anomalías tienen en común la falta de obliteración del uraco.

Cada 40.000 nacimientos y en proporción de 3 mujeres para un hombre se presenta la extrofia vesical, en que la vejiga y uretra están totalmente abiertas y fusionadas con la piel de la pared abdominal anterior, que compromete también a la pelvis ósea que presenta falta de fusión del pubis a nivel de la sínfisis. Puede haber otras malformaciones asociadas de genitales, imperforación anal, espina bífida y duplicación uterina. Existe falta de esfínter vesical. La corrección de esta malformación es un desafío muy complejo y hay diferentes pasos a cumplir.

La uretra masculina es también asiento de fallas en el desarrollo: epispadias en que falta el techo de la uretra y tiene un origen similar a la extrofia vesical, menor en su magnitud.

Hipospadia mucho más frecuente, en la cual la uretra desemboca en la cara ventral a diferentes niveles: perineal, escrotal,

penescrotal, mesopeneano, siendo las más frecuentes las subcoronales y del glande. En todas ellas el meato uretral está insinuado y ciego. El meato hipospádico es estenótico y entre él y el glande hay una cuerda que dobla el pene con incurvación ventral. El niño debe orinar sentado en las formas más acentuadas, por ello es necesaria la corrección del defecto antes de la edad escolar.


La hipospadia no corregida puede ser causa de infertilidad. El tratamiento es quirúrgico y busca corregir la incurvación del pene y llevar la uretra hasta lo más próximo al glande, para lo cual se usan diferentes técnicas de cirugía plástica que utilizan piel o mucosas para formar la neouretra. Muchas veces se requiere de varios tiempos operatorios.
La uretra puede ser asiento de válvulas que son repliegues semilunares o diafragmáticos que obstruyen el paso de la orina generando hiperpresión sobre vejiga, uréter y riñón.

Con frecuencia ignoradas y se complican de infección y grave daño renal. Hoy día el tratamiento de elección es la resección endoscópica del velo valvular, debiendo explorarse la uretra en previsión de otras lesiones.

La existencia de complicaciones como infección y hidroureteronefrosis implica el tratamiento de estas condiciones, lo que a veces obliga a derivación urinaria compleja y prolongada para la recuperación de la función.

La uretra femenina puede ser asiento de múltiples malformaciones existiendo: divertículos, quistes parauretrales, desembocadura de uretra y vagina común en un seno urogenital, etc.


Malformaciones Peneanas
De ellas la más frecuente es la fimosis, definida como la dificultad o imposibilidad de retraer el prepucio por detrás del glande.

Al nacer, existen adherencias balanoprepuciales que impiden la retracción del prepucio. En la gran mayoría de los niños éstas se reabsorben a los 2 años de edad (90%).

En la pubertad no más de un 1% tiene una verdadera fimosis. Esta puede ser puntiforme, entonces la micción se hace hacia una bolsa prepucial que se vacía por un orificio muy fino. Suele haber episodios inflamatorios y también puede ser causa de infección urinaria.

La corrección es mediante circuncisión temprana. También existe una forma anular que no dificulta la micción pero puede ser asiento de parafimosis, por maniobras de autoexploración genital del niño, al retraer un anillo fimótico apretado. Se produce edema que tiende a agravarse y la compresión vascular puede producir gangrena del glande. En etapa aguda debe reducirse manualmente el anillo fimótico, lo que generalmente es factible; en alguna ocasión es necesaria una incisión dorsal, que permite reducir el prepucio, seguida de circuncisión mediata.

La corrección de la fimosis anular debe ser hecha en edad temprana, idealmente alrededor de los cuatro años de edad y ciertamente antes de la pubertad, para evitar la parafimosis.

El pene puede ser asiento de otras patologías: incurvaciones, que se perciben en la erección y generan gran angustia. Su corrección es quirúrgica y postpuberal.

A veces la inserción escrotal es defectuosa y da origen al pene palmeado o pene oculto. La corrección será con cirugía plástica del escroto.

Es frecuente la consulta por falta de desarrollo peneano en niños obesos. Se trata de un exceso de desarrollo del celular subcutáneo pubiano. El tratamiento será el llevar a su peso normal al niño y esperar su desarrollo, tranquilizando a los padres.

El micropene es un pene de morfología normal que por falta de estímulo hormonal se detiene en su desarrollo. El tratamiento es el estímulo hormonal con testosterona en los primeros meses de vida por un corto período, lo que da un desarrollo normal y que permanece.


Testículo y escroto
Anorquia es la ausencia bilateral del testículo, por algún accidente en el desarrollo, en esos casos existe deferente y vasos espermáticos. Se estima que ocurre en 1:20.000 individuos. Hay que distinguir del testículo criptorquídico, intraabdominal y ectópico.

La ausencia de testículo bilateral puede ser por una criptorquidia por falla del estímulo hormonal; en estos casos se justifica el estímulo hormonal con gonadotrofinas. El tratamiento debe hacerse entre 1 y 2 años de edad, si no hay respuesta en forma rápida 3 ó 4 meses, el tratamiento es quirúrgico.

El testículo se forma en el retroperitoneo próximo al riñón, desde allí inicia su descenso y sale del abdomen al escroto a través del conducto inguinal. Al nacer sólo un 3% de los niños presenta criptorquidia, cifra que es mayor en el prematuro. Al año de vida un 1% presenta criptorquidia; y en la edad adulta un 0,7%. Entre la edad de 1 y 3 años ya no hay descenso testicular, por lo cual no se justifica esperar más.

La situación del testículo fuera del escroto permanentemente eleva su temperatura en 2 a 3 grados, lo que significa alterar el desarrollo de los túbulos seminíferos en el niño, lo que se constata al microscopio ya a los dos años. A los cuatro años hay franca disminución en el número de espermatogonias y luego aparición de fibrosis tubular y hialinización, hechos irreversibles. Las células de Leydig en cambio permanecen intactas.

El testículo migra a partir del tercer mes y el gubernaculum testis parece servir de guía al testículo acortándose bajo la acción de la testosterona.

Las causas de criptorquidia son múltiples y complejas; entre ellas mencionaremos: longitud insuficiente de los vasos espermáticos, anillo inguinal estrecho, antecedentes de criptorquidia familiar, asociación a malformaciones genitales, tabique anormal en el ostium escrotal, asociación a hernia inguinal, lo que ocurre en un tercio de los casos.

Las consecuencias de la criptorquidia apuntan a: alteración de la fertilidad, repercusión psicológica, torsión de cordón en la infancia y pérdida del testículo, malignización del testículo, con frecuencia estimada entre 35 y 50 veces que en la gónada ortotópica.

La exploración física permite palpar el 90% de los testículos criptorquídicos a nivel inguinal, próximos al orificio inguinal externo, o del ostium escrotal. Sólo un 5 a 10% serían intraabdominales. Gran ayuda son la ecotomografía y en ocasiones el TAC.

Ectopia testicular es la localización del testículo en un lugar fuera del camino normal de su descenso. Puede situarse en forma superficial, pero por arriba y fuera del orificio inguinal superficial, también en posición perineal, prepubiana, en el triángulo de Scarpa y región crural y en el hemiescroto contralateral. Todas regiones accesibles a la exploración palpatoria.

Tanto las criptorquidias como las ectopias testiculares son de tratamiento quirúrgico precoz, idealmente desde los 2 años de edad. En los casos de asociación a hernia inguinal se efectuará la corrección de ella también. El descenso del testículo al escroto y su fijación en él es simple en el 85% de los casos. En otros puede ser muy complejo y requerir de diferentes maniobras quirúrgicas para lograr descenderlo. En un 3 a 5% el descenso puede resultar imposible y por ello es conveniente prevenir a los padres para en caso de testículo contralateral normal se considere la extirpación.

Diferente a criptorquidia y ectopia es el cuadro de testículo retráctil o en ascensor, en que la acción poderosa del cremáster con un gubernaculum laxo permite ascender a la gónada ocultándose por sobre el escroto. Esto ocurre como parte del reflejo cremasteriano exagerado que desencadena el temor, un estímulo sobre el abdomen, el frío y el llanto. El examen clínico con el niño en reposo será fundamental para diferenciarlo de criptorquidia. Los testículos retráctiles son sanos y el peligro está en la torsión del cordón. El tratamiento es la fijación de la gónada al fondo escrotal.


Epidídimo y deferente
Puede haber anomalías en el desarrollo de ellos desde su hipoplasia a agenesia, que darán infertilidad. El examen clínico acucioso permite sospechar con alta probabilidad su ocurrencia.

Escroto
Las anomalías del desarrollo de escroto más frecuentes son el escroto bífido asociado a hipospadias, la hipoplasia escrotal, con un escroto liso sin pliegues, asociado a criptorquidia bilateral y anorquia.


Otras Patologías Genitales
Varicocele
Es la dilatación de los plexos venosos pampiniformes del cordón por encima del testículo. Estas venas drenan a la vena espermática interna que a la derecha desembocará en la vena cava y a la izquierda en la vena renal del mismo lado en ángulo recto.

Las válvulas incompetentes son más frecuentes en el lado izquierdo, la longitud de la vena es mayor, por lo que el factor gravedad influye más. Aproximadamente un 10% de los hombres jóvenes lo presentan y puede producir dolor sordo en el testículo y cara interna del muslo. La mayor parte de las veces es asintomático y hallazgo de examen físico. En los menos casos la consulta es por infertilidad masculina.

Los cordones venosos se hacen aparentes en posición de pie y con la maniobra de Valsalva. Disminuyen en tamaño en el decúbito dorsal, pudiendo desaparecer. Se les objetiva también en la ecotomografía testicular, siendo discutible el significado de los pequeños varicoceles con Valsalvas.

La aparición de varicocele en un hombre mayor corresponde a veces a una manifestación tardía de un tumor renal avanzado que invade la vena renal.

El 70% de los individuos con varicocele presentan una disminución en el recuento y en la motilidad del espermiograma. En ello influye la elevación de temperatura del testículo, por una red vascular que lo aproxima a los 37°C de la sangre y no a los 34°C necesarios para la espermatogénesis. Sin embargo, la presencia del varicocele actúa sobre el testículo contralateral de igual forma, lo que afirma la existencia de factores humorales mal drenados, en el deterioro de la espermatogénesis y calidad fecundante del semen. Con frecuencia esto es causa de infertilidad que puede revertirse con ligadura de las venas espermáticas internas.

Hidrocele
Es el aumento del líquido vaginal entre las dos hojas de la membrana vaginal que envuelve al testículo; en ocasiones puede comprometer a parte del cordón espermático. En niños suele asociarse a una comunicación pequeña entre la cavidad vaginal y la cavidad peritoneal a través de una persistencia del conducto peritoneo vaginal. Entonces el hidrocele puede ser caprichoso en aparecer y desaparecer. También se asocia a hernia inguinal congénita.

Se produce hidrocele agudo luego de una lesión local, radioterapia y epididimitis aguda u orquitis. Puede ser una complicación de una neoplasia testicular. En este caso hay mayor producción de líquido vaginal.

En hombres ya en quinta y sexta década de la vida es frecuente encontrar hidrocele de baja tensión que tiende a progresar lentamente, puede llegar a tener aspecto quístico y muy tenso y de gran volumen. Hidrocele idiopático: en que hay producción normal de líquido y falta en la reabsorción.

El hidrocele habitualmente es indoloro y la causa de consulta es el aumento de volumen y el peso. Esta masa transilumina al poner una luz y mirar por un tubo. La ecotomografía da el diagnóstico en forma muy clara.

Existen hidroceles secundarios a anasarca, hipoproteinemia, insuficiencia cardíaca no compensada, cirrosis hepática.

Los hidroceles idiopáticos y secundarios a una causa local se tratan quirúrgicamente realizando la resección y eversión de la hoja vaginal externa.

Torsión del Cordón Espermático
Es una afección infrecuente que ocurre de preferencia en adolescentes. Produce la estrangulación del flujo sanguíneo al testículo y debe ser tratada con urgencia en un plazo de 4 a 6 horas.

El testículo criptorquídico y el testículo retráctil son candidatos potenciales a torsión del cordón. El factor inicial parece ser la contracción espasmódica del cremáster, que se inserta en forma oblicua en el cordón. El testículo izquierdo rota en contra de los punteros del reloj y el derecho a favor de los punteros de reloj; todo esto mirando al paciente desde los pies.

Muchas torsiones ocurren durante el sueño o en relación a excitación sexual. Al examen, el testículo aparece con aumento de volumen, muy sensible, enrojecido y elevado. Se asocia a gran dolor, náusea y vómito. La elevación del testículo causa aumento del dolor, a diferencia de lo que ocurre en las epididimitis donde la suspensión produce alivio.

El diagnóstico diferencial debe ser hecho rápidamente. En los casos de epididimitis puede haber secreción uretral o disuria dolorosa y el antecedente anamnéstico de relación sexual reciente.

El Eco-Doppler puede ser una ayuda, pero la necesidad de resolver pronto una emergencia como la torsión del cordón obliga a tomar decisiones sin esperar este examen.

Más vale operar de más una epididimitis aguda que dejar pasar la oportunidad de recuperar una torsión del cordón. El tratamiento es quirúrgico, recordando que puede haber torsión extravaginal.

Torsión de la Hidátide Pediculada
Es un cuadro similar pero mucho más atenuado. Generalmente se presenta en niños y puede palparse una formación esferoide muy dolorosa. La hidátide hace una reacción inflamatoria aguda y luego va a la necrosis. El tratamiento es quirúrgico, fundamentalmente para hacer el diagnóstico diferencial con torsión de cordón y además permite extirpar la hidátide torcida. En las primeras horas es posible hacer el diagnóstico clínico y un tratamiento médico.

HIDRONEFROSIS
La hidronefrosis se define como la dilatación de la pelvis y cálices renales (pielocalicial). La hidronefrosis unilateral se presenta cuando un solo riñón está distendido o inflamado debido a una acumulación de orina y cuando ambos riñones están involucrados la enfermedad se llama hidronefrosis bilateral.

Su diagnóstico es cada vez más frecuente gracias al uso de la ecografía tanto a madres en gestación como al recién nacido; esta patología se ha convertido en el diagnóstico urológico prenatal más frecuente.

Según las estadísticas, la hidronefrosis unilateral es más frecuente que la bilateral.

hidronefrosis: es la dilatación de pélvis y cálices renales, acompañada de atrofia progresiva del parénquima provocado por obstrucción al flujo de orina (más frecuente del lado derecho).

dilatación unilateral: pensar en patología ubicada en union ureterovesical o por arriba. dilatación bilateral: pensar en causa ubicada en cuello vesical ( adenoma de próstata, estenosis de cuello vesical o uretra). Puede deberse también a obstrucción o reflujo bilateral, o a vejiga de poca capacidad y baja complacencia.

Etiología: obstrucción a cualquier nivel de las vías urinarias (meato-pelvis) que dificulte la evacuación de la orina. Puede ser:
Idiopática: congénita, unilateral, permanente.
2ºobstrucción intra o extra renal: adquirida, bilateral, intermitente.

Etiología:
Alteraciones mecánicas (extrinsecas, intrínsecas)
- riñón: alteraciones congénitas: estenosis pieloueretral, vasos polares (estrechan la unión ureteropielica)
ptosis
litiasis
tumores
infecciones
- uréter:alteraciones congénitas: uréter retrocavo, ureterocele.
estrechez
acodadura
litiasis
ureteritis y periureteritis
compresión extrinseca por tumor abdominal
fibrosis periureteral
ligadura post quirúrgica de uréter
- uretra: alteraciones congénitas: válvulas uretrales posteriores (hidronefrosis bilateral)
estrechez. estenosis uretral o del meato.
fimosis
Alteraciones funcionales:
- vejiga neurogénica
- RVU

Fisiopatología: vías excretoras
1º hipertrofia muscular
2º disminución del peristaltismo
3º dilatación crónica y atrofia muscular
4º reemplazo por tejido fibroso

parénquima
Atrofia por compresión-> deformación del cáliz (en
bola)-> comprime la arteria arcuata-> aumenta la atrofia
por isquemia.
fibrosis intersticial
esclerosis glomerular
dilatación tubular

obstrucción->retención de orina->dilatación: ->reversible:al eliminar el obstáculo. ->irreversible:cuando se pierde el tejido muscular por inflamación.

Hidronefrosis unilateral

Es una hinchazón de un riñón debido a una acumulación o represamiento de orina.

Ver también: hidronefrosis bilateral

Causas, incidencia y factores de riesgo

La hidronefrosis es una afección que ocurre con una enfermedad, pero no es una enfermedad en sí. Los trastornos a menudo asociados con la hidronefrosis unilateral son, entre otros:
•Uropatía obstructiva unilateral aguda
•Uropatía obstructiva unilateral crónica
•Reflujo vesicoureteral (reflujo de la orina de la vejiga al riñón)
•Nefrolitiasis (cálculos renales)
•Hidronefrosis que ocurre sin una causa conocida durante el embarazo

La hidronefrosis unilateral se presenta aproximadamente en 1 de cada 100 personas.

Síntomas
•Dolor de costado
•Masa abdominal
•Náuseas y vómitos
•Infección urinaria
•Fiebre
•Micción dolorosa (disuria)
•Aumento de la frecuencia urinaria
•Aumento de la urgencia urinaria

Nota: algunas veces, la hidronefrosis unilateral es asintomática.

Signos y exámenes

La hidronefrosis unilateral generalmente se identifica con exámenes como los siguientes:
•IRM abdominal
•TC de los riñones o el abdomen
•Pielografía intravenosa (PIV)
•Renografía con isótopos (gammagrafía especial de los riñones)
•Ecografía de los riñones o del abdomen

Tratamiento

El tratamiento y pronóstico para la hidronefrosis unilateral depende de lo que esté causando la hinchazón renal. El tratamiento puede abarcar:
•Un stent ureteral (sonda que permite al uréter drenar a la vejiga)
•Una sonda de nefrostomía (permite que la orina bloqueada drene a través de la espalda)
•Antibióticos para infecciones

Los pacientes que tienen sólo un riñón, que padecen trastornos que comprometen al sistema inmunitario como diabetes o HIV, o que hayan recibido un trasplante, deben ser tratados oportunamente.

Se pueden prescribir antibióticos preventivos para disminuir el riesgo de infecciones urinarias en pacientes que tengan hidronefrosis prolongada.

Expectativas (pronóstico)

La hidronefrosis prolongada conduce a la pérdida final de la función renal.

Complicaciones

Si la hidronefrosis se deja sin tratamiento, puede presentarse daño permanente en el riñón afectado. La falla o insuficiencia renal es poco común con la hidronefrosis unilateral, debido a que el otro riñón funciona normalmente. Sin embargo, si el paciente sólo tiene un riñón funcionando, se presentará insuficiencia renal.

Situaciones que requieren asistencia médica

La persona debe consultar con el médico si presenta dolor prolongado o intenso en un costado o si sospecha la presencia de hidronefrosis.
La hidronefrosis ocurre cuando la orina se acumula en los riñones y no puede drenarse fuera de la vejiga. Los riñones se inflaman a causa del exceso de orina. La condición puede afectar uno o ambos riñones. La hidronefrosis no es una enfermedad por sí misma, sino que es una señal de otra enfermedad o padecimiento que afecte los riñones. La inflamación de los riñones puede conllevar a daño renal.

Esta es una enfermedad seria que requiere del cuidado de su doctor. La mayoría de los pacientes que tienen hidronefrosis no lo saben hasta que ya ha dañado al riñón. Por lo tanto, si está en riesgo de esta condición, es importante estar bajo el cuidado de un médico.


Causas

Cálculos del Riñón, del Uréter y de la Vejiga


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La hidronefrosis es causada por dos problemas en el sistema urinario. Una obstrucción puede evitar que la orina drene fuera de los riñones. O, una condición llamada reflujo puede causar que la orina fluya de regreso a los riñones desde la vejiga.

Las condiciones que podrían causar hidronefrosis incluyen:

Una obstrucción o defecto en el sistema urinario que se presenta en el nacimiento
Cálculos renales
Un coágulo sanguíneo
Cicatrización de los uréteres (tubos que conectan a los riñones con la vejiga)
Un tumor en el área pélvica (como la vejiga, cervix, colon o próstata)
Hipertrofia prostática benigna
Útero agrandado durante el embarazo
Persistente infección urinaria en los riñones
Vejiga neurogénica
Lesión de las estructuras del sistema urinario (p. ej., aquellas provocadas por cirugías o traumatismos)

Factores de riesgo
Los siguientes factores incrementan sus probabilidades de desarrollar hidronefrosis:

Defecto en el sistema urinario que está presente en el nacimiento
Cáncer en el área pélvica
Cirugía pélvica
Trastornos de coagulación sanguínea
Infecciones recurrentes del tracto urinario
Hipertrofia prostática benigna
Vejiga neurogénica
En el embarazo

Síntomas
La hidronefrosis podría o no causar algún síntoma. Si se presentan síntomas, éstos pueden incluir:

Dolor en la espalda, cintura, parte baja del abdomen o ingle
Dolor persistente al orinar o frecuencia urinaria (a causa de infecciones en el tracto urinario)
Urgencia incrementada por orinar o incontinencia urinaria
Goteo al terminar de orinar
Fiebre
Náuseas y vómitos
Comezón inexplicada

Diagnóstico
Su médico le preguntará acerca de sus síntomas e historial clínico, y le realizará un examen físico, lo cual puede involucrar examen de la pelvis o recto para sentir obstrucciones. Probablemente, usted será canalizado con un urólogo o nefrólogo para diagnóstico y tratamiento posterior.

Las pruebas pueden incluir:

Análisis de orina: para verificar la presencia de sangre, proteínas, bacterias u otra evidencia de daño de los riñones
Análisis de sangre: para verificar la posible evidencia de daños en los riñones
Inserción de sonda en la vejiga: tubo delgado que recibe el nombre de sonda y se inserta en la vejiga para drenarla
Ecografía abdominal: prueba donde se emiten ondas sonoras para examinar las estructuras del abdomen (en este caso, los riñones, los uréteres y la vejiga)
Urografía intravenosa (o pielograma): prueba de radiografía donde se utiliza un medio de contraste para evaluar la estructura y la función de los riñones, la vejiga y los uréteres (es posible que no se utilice si los riñones están dañados)
Angiografía por tomografía computarizada (ATC): tipo de radiografía donde se utiliza una computadora para generar imágenes de los riñones, la vejiga y los uréteres
Resonancia magnética (RM): prueba donde se utilizan ondas magnéticas para generar imágenes de los riñones, la vejiga y los uréteres
Cistoscopia: se inserta un tubo delgado e iluminado por la uretra hasta la vejiga para examinar el revestimiento
Cistouretrograma de evacuación: radiografías de la vejiga y la uretra obtenidas durante la micción después de colocar un material de contraste en la vejiga

Tratamiento
El tratamiento incluye:

Drenar el exceso de orina de los riñones
Retirar la obstrucción
Tratar las condiciones que causan obstrucción o reflujo
Tratar infecciones en el sistema urinario

Algunas causas de la hidronefrosis se resuelven sin tratamiento (como en el embarazo y casos de cálculos renales).

Las opciones de tratamiento incluyen:

Antibióticos para tratar infecciones del tracto urinario
Medicamentos (p. ej., anticolinérgicos) para tratar la vejiga neurogénica
Una sonda que se inserta en la vejiga para drenar la orina
Nefrostomía (se inserta un tubo en una abertura de la sección media para drenar la orina del riñón)
Cirugía para retirar una obstrucción o para corregir un defecto en el sistema urinario
Cirugía para extraer parte de los riñones o los dos (poco frecuente)

Los bebés que nacen con condiciones que causan hidronefrosis son revisados para ver si necesitarán tratamiento. El cuidado de dichos bebés involucra:

Visitas regulares al médico
Un médico especial que trate a los niños con problemas urinarios congénitos
Antibióticos para tratar infecciones del tracto urinario
Posible cirugía para corregir el problema

Prevención
En general, las causas de la hidronefrosis no se pueden prevenir. El tratamiento oportuno de las condiciones que causan la hidronefrosis reduce el riesgo de manifestar complicaciones, por ejemplo, insuficiencia renal.

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